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Música e Ideología

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Cuando uno se pregunta por la cultura de un país, normalmente se piensa en elementos tan tradicionalmente “culturales” como música, literatura o pintura y existe la  idea de ver estos aspectos de manera aislada desde una perspectiva proteccionista. Los expertos enfocan sus estudios en demostrar la autenticidad de las expresiones derivadas de estas “artes” y dejan de lado los procesos sociales y de globalización en los que se desarrollan. El etnomusicólogo italiano Marcello Sorce Keller propone que la música no se puede separar de su contexto, ya que es y ha sido siempre usada como filtro de nuestras percepciones, siempre lleva un discurso y es por esto que tiene un gran potencial “ideológico”

Keller toma como base los conceptos musicales de Adorno en los que plantea la existencia de dos tipos de música la “música absoluta” (Absolute Musik) y la “música programática” (Programm Musik). La primera consta de esa música auto referencial, que fue una idea defendida por varios musicólogos dentro de la corriente del Arte por el arte, en la que dicha música debe ser pura y no contar con ninguna influencia social o ideológica. Sin embargo algunos críticos rechazan este concepto al indicar que toda música conlleva una narrativa desde su creación hasta su consumo, por ende, toda la música sería programática ya que evoca ideas e imágenes extra musicales al oyente.

 

When we hear musical sounds, what we do not actuallly perceive is their relationships (which are a mental product influenced by culture) […] Relationships are made in our minds, which are capable of placing the sound we hear into often extremely complex patterns (Keller, 2007).

 

La música sin importar su ejecución o calidad, es una herramienta que se utiliza para racionalizar nuestro contexto, cada uno le pone el “soundtrack” que quiere a su vida sin que dicha música esté relacionada directamente con los objetivos o intereses de la persona. Esta manera de interpretar se logra gracias a que el discurso contenido en las canciones conecta con una infinidad de metáforas y lecturas, las cuales cambiaran dependiendo del escucha.

De igual manera podemos decir que las demás formas de arte cuentan con la misma cualidad, pero a la música se le adjudica un mayor rol dentro de la sociedad ya que, por ejemplo, la literatura es desde inicio para un consumo individual y la escultura o pintura son encasilladas dentro de la categoría de elite por lo que su público es reducido. En cambio, existen muchos estudios sobre el rol de música en la creación de identidades y se identifica un mayor valor ideológico ya que gracias a su multiplicidad y complejidad, abarca desde su creación, producción y consumo un rango infinitamente mayor de personas, relaciones y niveles.

 

Music can also be, and often is, a symbol of power and prestige, but can be a lot of other things as well. When we speak of “music”, therefore, we are actually talking about and extraordinary variety of processes, experiences, and social and commercial activities, whose multiplicity and complexity is concealed solely by the simple and misleading word “music” we use to reder to some or another element of this entire complex.(Keller, 2007)

 

Y esas cualidades de multiplicidad y complejidad hacen de la música un fenómeno peculiar que nos liga a un grupo social particular, a través de ella exhibimos, manifestamos y hasta promocionamos nuestro sentimiento de pertenencia y nos definimos nosotros mismos.

Al hacer uso de las diferencias, la música siempre será parcial, en este contexto, siempre estará pensada para alguien en particular y en contra del otro. Se permite y acepta la existencia del otro pero es a partir de esa aceptación que también se crean los mecanismos de rechazo, muchas veces fortalecidos por la música que pueda escuchar un grupo social en específico. Entonces, diferentes grupos o estratos podrían escuchar la misma música pero de todas maneras seguir siendo diferentes.

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