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Procesos Globalizados

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El origen del Vallenato como género musical establecido, con sus instrumentos representativos, puede interpretarse como una consecuencia de un proceso inicial de globalización originado con la colonización de América, entendiendo la globalización como una interrelación económica y cultural de las naciones, que “tiene su origen simultáneo con la irrupción de la época moderna y los comienzos de la constitución del mercado mundial en el siglo XVI”.(Restrepo, 1996).

 

Este creciente intercambio de productos, animales e incluso personas entre América, África y Europa, constituyeron todo aquello que actualmente integra y define la identidad de cada región en el continente americano, y se puede ver reflejado en aspectos como su gastronomía, su costumbres y su población. Este mestizaje también se vio reflejado en la música colombiana donde se mezclaron fundamentalmente tres culturas: La aborigen americana, la española y la africana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con esta primera globalización, los aportes de cada cultura permitieron el origen de diferentes ritmos en cada región del país, en Colombia las fiestas y la música religiosa española sirvieron para catequizar indígenas, esclavos y comenzar el mestizaje que fueron lentamente asimiladas y transformadas por indígenas y africanos.

 

En los Andes colombianos hacia el siglo XVII la mezcla de celebraciones religiosas españolas e indígenas desarrollo ritmos como el torbellino y los cantos de la guabina. En las zonas de Antioquia y Cauca el fandango, la tirana, el bolero y la seguidilla de Andalucía se popularizaron  y hacía el siglo XIX con aportes de la cultura africana e indígena nacieron los fandanguillos criollos y el capituco, que fueron la base del Bambuco colombiano. En el Pacífico el trabajo de los esclavos africanos en minería, ganadería y agricultura hizo prosperar las grandes haciendas del viejo Cauca (Chocó, Valle, Cauca, Nariño), con los lujos de las aristocracia caucana, la música y la danza cortesana de Europa fue muy frecuente en sus tertulias y saraos (bailes) en donde se distraían al ritmo de danzas, contradanzas, mazurcas, polcas, jotas y algunos romances. El aporte cultural africano más significativo y presente en la actualidad es el currulao y el bunde, en el grupo musical integrado por marimbas, bombos, conunos, y el antiquísimo canto antifonal africano.(Granados, 2003)

 

Por su parte en la Costa Atlántica, una región importante de llegada y partida de expediciones conquistadoras, las fiestas y la música religiosa se hicieron presentes en antiguas y poderosas ciudades como Cartagena, Santa Marta, Rioacha, Valledupar y Mompós donde se fusionaron las culturas de indígenas, esclavos africanos y españoles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado con el desarrollo tecnológico de las últimas décadas, el fenómeno de la globalización ha expandido la difusión de la música a niveles globales y a una mayor velocidad. Según Josep Martí (1996) la globalización implica una uniformización a nivel estructural, pero al mismo tiempo, es un importante generador de la diferenciación simbólica. La globalización exporta no solamente formas concretas, en nuestro caso musicales, sino también la necesidad de la diferencia: es decir, las estructuras ideacionales. (Martí, 1996) Esto significaría que por un lado la globalización incentiva la homogenización de la música que en el Vallenato podría evidenciarse en los modernos grupos musicales que utilizan instrumentos como guitarras y bajos eléctricos, algo no muy tradicional pero al mismo tiempo, es un creador de identidad.

Slave Dance, by Augustus Earle (1793-1838); original in National Library of Australia, Canberra

En las zonas ganaderas de Valledupar nacieron los antiguos cantos de vaquería, en donde el tambor de un solo parche, conocido actualmente como caja se unió a la guacharaca para servir de base a narraciones cantadas y con la influencia de ciertos aspectos melódicos de los indígenas arahuacos y guajiros, luego de los africanos  y de los europeos, de estos últimos con las coplas y décimas y con su aporte mucho más adelante del acordeón de botones, nació el Vallenato.

Vallenato group, by J. Villalobos. 2 June 2008

 

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